2do CO.N.A.R. 2016 – Congreso nacional arte rupestre


Universidad Nacional de Rio Cuarto, Argentina – Auditorium
TEXTO DE LA VIDEO-CONFERENCIA – CONFERENCIA MAGISTRAL:
NUEVOS PARADIGMAS DEL ARTE RUPESTRE: UN SEGUNDO “MEA CULPA D’UN SCEPTIQUE” POR HOMO NEANDERTHALENSIS ?
by Dario Seglie
IFRAO-UNESCO Liaison Officer
Director of the CeSMAP – Study Center and Museum of Prehistoric Art, Pinerolo, Italy
E-mail: dario.seglie@alice.it

Colegas queridos, y, sobre todo, queridos Amigos!

Yo soy Dario Seglie
Oficial de enlace IFRAO-UNESCO; Director del CeSMAP (Centro de Estudios y Museo de Arte Prehistórico) de Pinerolo (Italia); profesor de Museografía en la Universidad Politécnica de Turín Y docente invitado en el Politecnico de Tomar, Portugal.

Yo soy al cincuenta por ciento Argentino porque mi madre era de Brinkmann, en la Provincia de Córdoba, y esta es una raíz Latino-Americana muy importante para mí !

Estoy muy contento, orgulloso y honrado de estar con ustedes, en Río Cuarto, en una gran Universidad Argentina. Lamento no haber podido unirme en persona, ya que era mi intención y la de las autoridades académicas que me invitaron a dar una conferencia magistral; especialmente quiero recordar y agradecer a los colegas Ana Rocchietti, Mercedes Podestà, Teresa Vega y Arabela Ponzio, para la comunicación técnica de esta video-conferencia.

Hay dos secretos en un congreso científico como este 2do CO.NA.R. 2016, además de los aspectos manifiestos de arte rupestre:
el primero es que se forma una combinación que supera los límites de las disciplinas, los límites específicos de cada campo de estudio, con la creación de un enfoque multidisciplinario, que adelanta el conocimiento.

Pero hay un secreto mucho más profundo: cada uno de nosotros juega un importante papel como embajador de paz y de armonía
entre los pueblos, sin distinción de raza, color de la piel, creencias religiosas o ideas políticas-sociales. Somos mensajeros de paz para un nuevo mundo con el objetivo del saber y no del poder.

Un Congreso constituye un acontecimiento importante, cargado de
expectativas y preñado de futuro; un acto de valentía que consiste en abrir nuevas vías de conocimiento, suscitar ideas nuevas y fomentar nuevos proyectos. En ello, tiempos y espacios se ponen en comunicación, por lo que el Congreso se convierte en crisol alquímico capaz de realizar transmutaciones.
Sin necesidad de traer a colación el manido paradigma marxiano de «conocer el pasado para interpretar el presente y programar el futuro», tengo la seguridad de que hablar de bienes culturales y naturales, de recursos territoriales, de su gestión y de proyectos con ellos relacionados, resulta fundamental si queremos legar unos cielos azules a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos. Y para confirmarnos que nosotros, hoy, somos tan sólo los aparceros, los usufructuarios de un patrimonio que no es nuestro, que hemos
recibido en préstamo y que pertenece a las generaciones futuras. Producir una reunion cientifica significa también tomar posición, elegir entre opciones, entrar en lid —como decían los caballeros medievales— y correr lanzas.

También me gustaría dedicar esta conferencia para un nuestro gran amigo fallecido pero que no se ha olvidado: “Hans” – Juan Schobinger. Y también los queridos colegas, que murieron recientemente en accidentes de carretera: José Antonio Lasheras, director de Altamira y Daniel Arsenault, el investigador del arte rupestre del gran escudo canadiense.

Bueno, este preámbulo “filosófico” está agotado y, como decían nuestros antepasados latinos, entramos en medias res.

Dos palabras sobre el concepto de arte rupestre:

para mí el Arte Rupestre es el signo más antiguo de la espiritualidad humana. En todo el mundo hay arte rupestre y eso indica que hubo interés por actividades no directamente relacionadas con el sustento y la sobrevivencia humana; por lo tanto es el testimonio de actividades no materiales y la evidencia que el hombre ha alcanzado un grado de conciencia sobre si mismo que demuestra elevadas capacidades expresivas, cognitivas, de simbolización y abstracción, y de técnicas y proyectación.
En concreto, el fenómeno Arte Rupestre se detecta nel período de la prehistoria en que los Homo Sapiens llegan y habitan una Europa en la que los Neardenthales se habían expandido previamente. Los Hombres reflejaron en las paredes de abrigos y cuevas sus capacidades técnicas y espirituales, en ocasiones a través del dibujo de sus propias manos y otro signos. A su vez los Neardenthales también tuvieron y trazaron sus propios símbolos (de los que nos han llegado muchísimos menos testimonios), acaso compartidos o incluso aprendidos entre una y otra especie.
Estamos en la Península Ibérica, en una fecha comprendida entre 45.000 y 35.000 años. Aquí conviven dos grupos humanos: los Neanderhtales, que ocuparon Europa durante todo el Paleolítico Medio, y que en estas fechas están conociendo la llegada de una nueva especie, el Homo Sapiens, que procedente de África, tras atravesar Oriente Próximo, irá poco a poco extendiéndose por todo el territorio europeo y entrando en contacto con los neandertales.
Como dice mi amigo el Prof. Luiz Oosterbeek, Secretario General de la UISPP-UNESCO, Vice Rector de la Universidad Politécnica de Tomar en Portugal:
“Yo creo que tenemos que volver la vista hacia la gran discusión que ha surgido durante los últimos quince años acerca de la relación entre los primeros hombres modernos que llegaron a la Europa y los últimos Neanderthales; en primer lugar, fijarnos en el uso de las estratigrafías. Y lo que nos dicen estas estratigrafías es que hay indicios de contacto solo que no tenemos pruebas directas claras, indiscutibles, de la interacción de estas dos grandes comunidades. Es prácticamente imposible pensar que no se cruzaran, y también hay muchos yacimientos arqueológicos sin vestigios osteológicos, por lo que hemos de suponer que podrían haber sido comunidades de Neanderthales con industrias de tipo Paleolítico Superior o con manifestaciones de arte rupestre, pero no hay pruebas directas; esa es la primera cuestión. De todo esto sacamos un panorama más amplio, y ese panorama nos dice lo siguiente: en los últimos 150.000 – 200.000 años, convivieron hombres modernos y Neanderthales. Y sabemos también que el pensamiento simbólico y las expresiones materiales no surgieron con los hombres anatómicamente modernos.
Entonces, con este escenario de fondo es cierto que el período de 45.000-35.000 es un período de transición de la evolución de la especie humana hacia un grado de complejidad mayor, tambien en el arte.”
El descubrimiento de arte rupestre en cuevas atribuible a especies humanas anteriores al Homo sapiens, están multiplicandose progresivamente y ahora muchos investigadores están comenzando a aceptar que existen expresiones gráficas atribuibles al Homo neanderthalensis.

En Gibraltar, en la Cueva de Gorham, actualmente situada junto a la orilla del mar Mediterráneo, ha sido localizado un nivel arqueológico con artefactos Musterienses de atribución Neandertal. Un panel cubierto por sedimentos arqueológicos se dató en 39.000 años BP. En este panel fue documentada una reticula realizada con trazos grabados de notable grosor. Este hallazgo nos habla de la capacidad simbólica y de abstracción de los Neandertales.

La Cueva de Ardales, próxima a Málaga, contiene representaciones de manos en negativo realizadas en una cronología en la que únicamente los Neandertales estaban habitando en la zona. El Homo sapiens apareció varios milenios después, alrededor de los 32.000 BP. Para descender a las partes profundas de la cueva los humanos habían usado una cuerda vegetal que todavía es visible fosilizada y petrificada por los depósitos de calcite. Una poderosa motivación habría llevado a estas gentes a descender dentro de las zonas profundas de la cueva, desafiando a la oscuridad con luz artificial, a pesar de los difíciles caminos de acceso. La motivación fue representar una mano sobre la pared de la cueva, una necesidad espiritual para la que actualmente no podemos establecer una interpretación segura.

Otras cuevas prehistóricas en diferentes lugares de Europa han proporcionado evidencias que los Neandertales tenían necesidades espirituales y poseían un lenguaje y un pensamiento simbólico. Estos hombres se tatuaron y se adornaron el cuerpo con joyas y plumas, además se han constatado también rituales de enterramiento.

A finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX, de acuerdo con las corrientes antropológicas del momento, se consideraba que los hombres fósiles prehistóricos (paleolíticos) no tenían capacidad de realizar representaciones de arte rupestre. El descubrimiento de las pinturas de Altamira en 1879 no fué considerado como un hallazgo auténtico, sino una falsificación moderna. No fué hasta 1902 cuando unos de los padres de los estudios prehistóricos en Europa, el francés Emile Cartailhac, reconoció el error en su famosa carta “Mea culpa d’ un sceptique”.
El paradigma científico había cambiado y el hombre prehistórico abandonó definitivamente la imagen de un ser primitivo. Hoy en día estamos pasando por un cambio similar en los paradigmas aceptados por la comunidad científica en relación con los Neandertales, seres que durante un largo tiempo fueron considerados como rudos y primitivos, a los que ahora reconocemos unas capacidades expresivas y el poder de realizar representaciones de arte rupestre y otras actividades simbólicas. Consecuentemente, otra “Mea culpa d’un sceptique” abre una nueva via de investigación en relación a una especie que desaparecio a causa de la hibridación y su aislamiento, pero de la que aún nos queda un 3% en el ADN de los humanos modernos.

Muchas gracias, queridos Colegas, por la atención que me han brindado.
(Trad. H. Collado Giraldo)

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Université de Rio Cuarto
Texte de la vidéo-conférence magistrale de Dario SEGLIE
Nouveaux paradigmes de l’art rupestre – Un second “mea culpa d’un sceptique” à propos de l’homme de Néandertal ?
Par Dario SEGLIE, Liaison Officer IFRAO-UNESCO, Directeur du Centre d’Études et du Musée d’Art Préhistorique, Pinerolo (Italie).

Courriel : dario.seglie@alice.it

Mes chers collègues et aussi chers amis !
Je me présente : mon nom est Dario Seglie. Je suis officier de liaison pour l’IFRAO-UNESCO, et également Directeur du CeSMAP (Centro de Estudios y Museo de Arte Prehistórico) de Pinerolo (Italie); Professeur de Muséographie à l’Université Polytechnique de Turin, et membre correspondant de la Polytechnique de Tomar (Portugal).
Je suis à 50 % argentin puisque ma mère était de Brinkmann, dans la Province de Córdoba, et mes racines latino-américaines revêtent une grande importance pour moi !
Je suis très heureux, et fier autant qu’honoré d’être parmi vous, à Rio Cuarto, dans une grande université d’Argentine. Je regrette vivement de n’avoir pu figurer en personne, comme j’en avais l’intention, de même que vos autorités académiques qui m’ont invité, pour vous donner une conférence magistrale, et je souhaite ici rappeler – et remercier – mes collègues argentins, spécialement Ana Rocchietti, Mercedes Podestà, Teresa Vega et Arabela Ponzio, qui ont accepté de diffuser techniquement cette vidéo-conférence.
Il y a deux secrets dans un congrès scientifique comme celui du second CO.NA.R. de 2016, en plus des aspects extérieurs de l’art rupestre.
Le premier de ces secrets, c’est qu’il se forme une association profonde qui dépasse les limites de cette discipline, celles qui caractérisent chaque champ d’étude, avec la création d’une mise au point pluridisciplinaire qui accroît la connaissance.
Mais il y a aussi un secret encore plus caché, où chacun d’entre nous joue un rôle important, celui d’être l’ambassadeur de la paix et de l’harmonie entre les peuples, sans distinction de race, de couleur de peau, de croyances religieuses ou d’idées sociopolitiques. Nous sommes des messagers de paix dans un monde nouveau avec comme objectifs le savoir et non le pouvoir.
Un congrès constitue un événement important, chargé d’attentes et imprégné du futur à venir. C’est un acte courageux, consistant à ouvrir de nouvelles voies dans la connaissance, à susciter de nouvelles idées et à élaborer de nouveaux projets. Par lui, temps et espaces sont mis en communication, parce que le congrès devient un creuset d’alchimie capable d’opérer des transmutations.
Sans nécessité de faire mention du paradigme marxiste dépassé «connaître le passé pour interpréter le présent et programmer l’avenir», j’ai la sécurité de parler de biens culturels et naturels, de ressources territoriales, de leur gestion et des projets associés : des bases fondamentales si nous voulons léguer un peu de ciel bleu à nos enfants et à leurs descendants. Et pour nous confirmer qu’aujourd’hui, nous sommes aussi seulement des participants, les usufruitiers d’un patrimoine qui n’est pas nôtre, que nous avons reçu en prêt et qui appartient aux générations futures. Organiser une réunion scientifique, c’est aussi prendre position, choisir entre des options, entrez en lice et rompre des lances, comme disaient les chevaliers médiévaux.
Il me plairait également de dédier cette conférence à notre grand ami disparu, mais qu’on n’oublie pas, “Hans” – Juan Schobinge, ainsi que nos chers collègues décédés récemment dans des accidents de la circulation, c’est-à-dire José Antonio Lasheras, directeur d’Altamira, et le chercheur en art rupestre du grand bouclier canadien, Daniel Arsenault,
Bien !…Ce préambule «philosophique» est épuisé, et comme disaient nos ancêtres latins, entrons dans le vif du sujet (in medias res).
Deux mots sur le concept de l’art rupestre :
Pour moi, l’art rupestre est le signe le plus ancien de la spiritualité de l’homme. Cet art est présent dans le monde entier et cela veut dire qu’il avait un intérêt pour des activités non liées directement aux moyens de subsistance et à la survivance humaine,
Par conséquent, c’est là le témoignage d’activités non matérielles et la preuve que l’homme a atteint un niveau de conscience de lui-même qui démontre de hautes capacités d’expression, d’aptitudes cognitives, de symbolisation et d’abstraction, ainsi que de techniques et d’élaboration de projets.
Concrètement, le phénomène de l’art rupestre est détecté durant la période de la préhistoire où les Homo sapiens sont arrivés en Europe et y ont vécu alors que les Néandertaliens s’y étaient déjà répandus. Ces hommes ont affiché sur les parois des abris et des grottes leurs capacités techniques et spirituelles, parfois par le biais de la figuration de leurs propres mains et autres signes. À leur tour, les hommes de Neandertal ont aussi représenté leurs propres symboles (témoignages qui nous sont parvenu en nombre bien moindre), parfois partagé ou même appris de l’une à l’autre espèce.
Nous sommes dans la péninsule ibérique, à une époque comprise entre 45 000 et – 35 000 ans. Vivaient là deux groupes humains, dont les Néandertaliens qui ont occupé l’Europe durant tout le Paléolithique Moyen, et qui dans cette période ont vu l’arrivée d’une nouvelle espèce, l’Homo sapiens, venant d’Afrique, et ayant traversé le Proche Orient. Ceux-ci se sont peu à peu propagés dans la totalité du territoire européen, et sont entrés en contact avec les Néandertaliens.
Comme le dit mon ami le Pr. Luiz Oosterbeek, Secrétaire Général de l’UISPP-UNESCO, et Vice -recteur de l’Université Polytechnique de Tomar, au Portugal :
«Je crois que nous devons changer nos vues sur la controverse qui a surgi durant ces quinze dernières années à propos de la relation entre les premiers hommes modernes qui sont arrivés en Europe, et les derniers Néandertaliens. En premier lieu, penchons-nous sur l’usage des stratigraphies. Ce qu’elles disent, ces stratigraphies, c’est qu’il y a seulement des indices de contact et nous n’avons pas de preuves claires, directes et indiscutables, d’une interaction entre ces deux grandes communautés. Il est pratiquement impossible de penser qu’elles ne se sont pas croisées, et on a aussi de nombreux sites archéologiques sans vestiges ostéologiques, et donc nous devons supposer qu’on a pu avoir des communautés de Néandertaliens avec une industrie de type Paléolithique Supérieur ou des manifestations d’art rupestre, mais il n’y en a aucune preuve directe. Voilà la première question.
De tout cela, nous obtenons un panorama plus élargi, et il nous dit ce qui suit : à la fin des 150 000 à 200 000 ans, des hommes modernes et néandertaliens cohabitaient. Et nous savons également que la pensée symbolique et les expressions matérielles n’ont pas émergé avec les hommes anatomiquement modernes.
Alors, en ayant dans le fond ce scénario, il est certain que la période 45 000 à 35 000 ans est celle d’une transition de l’évolution de l’espèce humaine vers un degré de complexité majeure, et également dans l’art.»
La découverte des grottes avec un art rupestre attribuable à des espèces humaines antérieures à l’Homo sapiens, s’est amplifiée progressivement et maintenant beaucoup de chercheurs commencent à accepter qu’il existe des expressions graphiques attribuables à Homo neanderthalensis.
À Gibraltar, dans la grotte Gorham, située près du littoral de la Méditerranée, on a localisé un niveau archéologique avec des artefacts moustériens attribués à Néandertal. Un panneau recouvert de sédiments archéologiques a été daté de 39 000 ans BP. Dans ce panneau, on a relevé un réticulé réalisé avec des traits gravés de largeur notable. Cette trouvaille nous parle de la capacité symbolique et de l’abstraction de l’homme de Néandertal.
La grotte d’Ardales, non loin de Malaga, contient des représentations de mains négatives, exécutées à une époque où ne demeurait uniquement dans la région que l’homme de Néandertal.
L’Homo sapiens est apparu plusieurs millénaires plus tard, aux alentours de 32 000 ans BP. Pour descendre dans les parties profondes de la grotte, ces hommes ont utilisé une corde végétale qui est encore visible, fossilisée et pétrifiée par les dépôts de calcite. Une motivation puissante aurait conduit ces gens à progresser dans les zones profondes de la grotte, défiant les ténèbres avec une lumière artificielle, malgré des chemins d’accès difficile. Leur motivation était de représenter la main sur la paroi de la grotte, une nécessité spirituelle pour laquelle nous ne pouvons pas établir à l’heure actuelle une interprétation assurée.
D’autres grottes préhistoriques en différents endroits d’Europe ont fourni des preuves selon lesquelles les Néandertaliens avaient un besoin de spiritualité et qu’ils possédaient un langage avec une pensée symbolique. Ces hommes étaient tatoués et le corps décoré de bijoux et de plumes, et on a noté également des rituels d’enterrement.
À la fin du XIXe siècle et dans les débuts du XXe, en accord avec les courants de l’anthropologie du moment, on considérait que les hommes fossiles préhistoriques (du Paléolithique) étaient incapables de réaliser des images d’art rupestre. La découverte des peintures d’Altamira en 1879 ne fut pas admise comme authentique mais plutôt une falsification moderne. Il fallut attendre 1902 pour que l’un des pères des études de Préhistoire en Europe, le Français Émile Cartailhac, reconnaisse l’erreur dans sa lettre fameuse intitulée «Mea culpa d’un sceptique».
Le paradigme de la science avait changé et l’homme préhistorique abandonnait définitivement l’image d’un être primitif. Aujourd’hui, nous traversons un changement similaire dans les paradigmes acceptés par la communauté scientifique à propos des hommes de Neandertal, lesquels pendant longtemps ont été considérés comme des brutes primitives, alors que nous leur reconnaissons maintenant des capacités d’expression et la faculté de représentations dans l’art rupestre, et autres activités symboliques. Un autre «Mea culpa d’un sceptique» ouvre donc une nouvelle voie de recherche sur une espèce qui a disparu en raison de l’hybridation et de son isolement, mais dont il nous reste toujours 3 % dans l’ADN de l’homme moderne.

Chers collègues, je vous remercie de l’attention que vous m’avez réservée.
(Trad. R. Wolff)

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NEW PARADIGMS FOR ROCK ART: A SECOND “MEA CULPA D’UN SCEPTIQUE” FOR HOMO NEANDERTHALENSIS ?

The Paleolithic cave art discoveries concerning signs, symbols and figures attributable to a humanoid species prior to Homo sapiens are multiplying and now many scholars are convinced that graphic expressions exist attributable to Homo neanderthalensis.
In Gibraltar, in Gorham’s Cave, now lapped by the waters of the Mediterranean Sea, in an archaeological layer containing Neanderthal Mousterian artifacts, on the rocky wall covered by archaeological sediments dated 39,000 years BP, deep rock carvings in the form of a “grid” with intersections of the lines have been discovered. This find speaks of the Neanderthals capacity for abstract and symbolic thinking.

In the Cave of Ardales, near Malaga, Spain, there are positive and negative handprints painted on the walls of the cave that belong to the time when only Neanderthal was present in the area. Homo sapiens arrived on the scene several millennia later, around 32,000 B. P. To go down in the Cave, men had placed long interlaced vegetable ropes, still visible as fossilized and petrified. Strong motivation must have driven these people to descend into the depths of the cave, braving the dark with artificial lights and despite difficult access paths. The motivation was to form a hand print on the wall of the cave; a more than purely empirical need despite our being unable to further specify its meaning.
Other prehistoric caves in various parts of Europe have furnished evidence that Neanderthal man experienced needs transcending the mere material struggle for life, possessed intentional thought and employed symbolic forms of communication. He was tattooed or decorated on the body, adorned by jewelry and feathers; he buried the dead with ceremony if not with religiously ritual procedures.

In the late nineteenth and early twentieth century, In keeping with the anthropology of the time, Homo sapiens fossilis (Prehistoric – Palaeolithic) was not thought able to express graphic and pictorial forms. The Altamira paintings discovered in 1879 were not considered authentic, but to be a modern fake. It was only in 1902, that one of the fathers of the study of prehistoric art, the Frenchman Émile Cartailhac recognised the mistake in a famous paper “Mea culpa d’un sceptique”.
The scientific paradigms had changed and prehistoric man definitely shed the image of a primitive, almost animal being.
Today we are faced with a similar change of paradigms regarding another being for a long time considered to be rude and primitive, Homo neanderthalensis, but who is now recognized as capable of expressive intentions productive of images and other symbolic activity. Consequently another “Mea culpa d’un sceptique” is called for leading to a fresh scientific perspective in relation to a species that, through hybridization and marginalization, has disappeared, but remains present in 3% of the actual DNA of Homo sapiens.
(Vers. M. Singleton)

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NUOVI PARADIGMI PER L’ARTE RUPESTRE: UN SECONDO “MEA CULPA D’UN SCEPTIQUE” PER HOMO NEANDERTHALENSIS ?

Le scoperte di arte parietale paleolitica concernenti segni, simboli e figure attribuibili ad una forma umana precedente a Homo sapiens si stanno moltiplicando e ormai molti studiosi sono convinti che si tratti di espressioni grafiche attribuibili a Homo neanderthalensis.
A Gibilterrra, nella Grotta di Gorham, oggi lambita dalle acque del Mediterraneo, in uno strato archeologico contenente reperti Neanderthaliani Musteriani fu scoperta, sulla parete rocciosa ricoperta dai sedimenti archeologici datati 39.000 anni B. P., delle profonde incisioni rupestri in forma di una “griglia” con incroci delle linee. Questa scoperta dimostra la capacità di pensiero astratto da parte degli uomini di Neanderthal.

Nella Grotta di Ardales, presso Malaga, Spagna, vi sono impronte positive e negative di mani dipinte sulle pareti della grotta che appartengono al tempo in cui nella zona era presente esclusivamente l’Uomo di Neanderthal, L’Homo sapiens arriverà in quel territorio solo diversi millenni dopo, verso il 32.000 B. P. Per scendere nella Grotta gli uomini avevano sistemato delle lunghe corde vegetali intrecciate, ancora oggi visibili in quanto fossilizzate e pietrificate. E’ evidente la forte motivazione che ha guidato quelle genti nel profondo della grotta, sfidando il buio con luci artificiali e i percorsi di difficile percorribilità. La motivazione fu quella di imprimere una impronta di mano sulla parete della grotta; una necessità spirituale che ormai non riusciamo a definire o a comprenderne lo specifico significato.
Altre grotte preistoriche in varie parti dell’Europa hanno dato le prove che l’uomo di Neanderthal aveva necessità spirituali e possedeva un pensiero ed un linguaggio simbolico. Si tatuava o si decorava il corpo, si ornava di monili e di piume, inumava i morti con procedure rituali.

Sul finire del secolo XIX ed all’inizio del XX, seguendo l’antropologia del tempo, si escludeva che Homo sapiens fossilis (preistorico – paleolitico) fosse in grado di esprimere forme grafiche e pittoriche. La scoperta delle pitture di Altamira nel 1879 non furono ritenute autentiche, ma un falso moderno. Solo nel 1902, uno dei padri dello studio dell’arte preistorica, il francese Émile Cartailhac riconoscerà l’errore compiuto per circa un quarto di secolo in un famoso scritto “Mea culpa d’un sceptique”.
I paradigmi scientifici erano cambiati e l’Uomo preistorico usciva definitivamente dall’immagine di un essere primitico, quasi animalesco.
Oggi siamo di fronte ad un analogo cambiamento di paradigmi nei confronti di un altro essere umano a lungo considerato rozzo e primitivo, l’Homo neanderthalensis il quale viene rivalutato nelle sue capacità espressive e di pensiero, in grado di produrre anche immagini legate all’esternazione di una attività simbolica. Un altro “Mea culpa d’un sceptique” apre una nuova visuale scientifica nei confronti di una specie che, attraverso l’ibridazione e la marginalizzazione, è scomparsa, restando però presente nel 3 % del DNA dell’Homo sapiens attuale.

Dario Seglie, CeSMAP – 1 Dicembre 2016
E-mail: dario.seglie@alice.it